A mí me parecen asombrosamente parecidos: utilizan el engaño para un fin que les beneficia.
Los dos son un cebo. A Wyoming le han dado como a un pulpo. ¿Le darán también a Torres, a la agencia y al Banco? Me temo que no. Al Follonero (que nos la coló), no le dieron.
Y a este paso, antes de publicar un vídeo o de verlo en el YouTube, habrá que pedir un certificado de veracidad y otro que asegure que no tiene intención publicitaria alguna.
Desde luego, no despierta el mismo interés El Niño Torres anunciando la peluquería de un amigo suyo (eso es noticia, no hay que darle más vueltas) que El Niño Torres anunciando un Banco, aunque sea de forma cutre. Y eso es un engaño. Viral, sí, pero engaño.
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jueves, 5 de febrero de 2009
Parecidos razonables
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jueves, 14 de junio de 2007
Aquella liga del 93
De ésta no recuerdo de memoria la fecha. Pero sí que cuando en julio se sorteó el calendario y vimos que en la última jornada se jugaría un Tenerife-Real Madrid supimos que se iba a repetir la misma historia de la temporada anterior. Y vaya que si se repitió.
Tanto fue la misma historia, que el Lobo Carrasco, animado por los más azulgranas del equipo, volvió a vestirse su americana amarilla. Y se repitió el lugar de la comida del año anterior, a pesar de la negativa de los madridistas. Porque, como os podéis imaginar, en un grupo tan grande de gente hay de todo.
Pero algo era diferente. Así como el año anterior todos teníamos la sensación de ir a Barcelona para nada, esta vez todos estábamos convencidos de que el Barça se iba a proclamar campeón. Parecerá una estupidez, pero para nosotros no era tan importante quién era el campeón sino dónde estaba el campeón. Y está claro qué nos apetecía a los que estábamos en Barcelona. Bueno. Alguno muy madridista tragó sapos.
Aquí están las imágenes de aquel día. Los comentarios no son los nuestros. Son de Arús y su troupe, pero tanto da.
Por cierto, hay algo curioso en aquella jornada. Marcó el Tenerife y a los 30 segundos marcó Stoichkov. Muy parecido a lo que pasó el fin de semana pasado con el gol de Tamudo. La venganza es un plato que se sirve frío.
Tanto fue la misma historia, que el Lobo Carrasco, animado por los más azulgranas del equipo, volvió a vestirse su americana amarilla. Y se repitió el lugar de la comida del año anterior, a pesar de la negativa de los madridistas. Porque, como os podéis imaginar, en un grupo tan grande de gente hay de todo.
Pero algo era diferente. Así como el año anterior todos teníamos la sensación de ir a Barcelona para nada, esta vez todos estábamos convencidos de que el Barça se iba a proclamar campeón. Parecerá una estupidez, pero para nosotros no era tan importante quién era el campeón sino dónde estaba el campeón. Y está claro qué nos apetecía a los que estábamos en Barcelona. Bueno. Alguno muy madridista tragó sapos.
Aquí están las imágenes de aquel día. Los comentarios no son los nuestros. Son de Arús y su troupe, pero tanto da.
Por cierto, hay algo curioso en aquella jornada. Marcó el Tenerife y a los 30 segundos marcó Stoichkov. Muy parecido a lo que pasó el fin de semana pasado con el gol de Tamudo. La venganza es un plato que se sirve frío.
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miércoles, 13 de junio de 2007
Aquella liga del 92
Sería 7 de junio. Un domingo soleado después de una semana muy intensa. Una semana llena de noticias en torno a los dos partidos en los que se decidía la Liga. Y una semana muy especial para los que desde Canal+ debíamos retransmitir en directo aquellos 90 minutos definitivos.
Vengo a contar esto ahora por el final de Liga que nos espera este domingo. Los recuerdos me vienen a la memoria constantemente y me apetece escribirlos.
Durante la semana las paredes del despacho de Relaño, entonces jefe de deportes de C+, habían estado ocupadas por dos alineaciones: la de Tenerife y la de Barcelona. La de Tenerife era la titular, Carlos, Robin y Santamaría a la cabeza, porque lo normal era que la Liga se decidiese (y se quedase) en Tenerife. La alineación de Barcelona era la de los suplentes: allí estaba yo acompañado del Lobo Carrasco. Teníamos también algún titular de tronío en el equipo, Pedrerol y Nieto, por si acaso.
Recuerdo perfectamente la americana amarilla con la que el Lobo se plantó a buscarnos a la hora de comer en el Camp Nou. Lo queríamos matar. Una amerciana amarilla en un programa de tv es sinónimo de catástrofe (Carlos de la Puente recordará como hizo explotar un foco una noche de final NBA gracias a su polo amarillo). Yuyu. Compensó aquello eligiendo un magnífico restaurante cercano a su casa para comer un arroz exquisito. Y de allí, al campo.
Durante un buen rato los casi cincuenta currantes del + que allí estábamos teníamos la sensación de haber hecho un viaje en balde, de estar desperdiciando una bonita tarde de casi verano. ¿Qué hacemos aquí? ¿Qué vamos a contar? El Madrid ganaba. El Barça también, pero eso no servía de nada. Y de repente, la luz. Todo cambió. Nos convertimos en el centro del universo, Buyo mediante. Aún recuerdo los gritos de Carlos:"Puede ser el tercerooo...", justo antes de que marcara Pier. Y aquel definitivo: "El campeón de Liga, Chus del Río, está en Barcelonaaa". Después, la locura. Una celebración como Dios manda y un beso histórico: el de Stoichkov y Koeman en una discoteca barcelonesa.
Hristo vino al día siguiente a Madrid. Fue el protagonista de El Día Después. De esto hace ahora 15 años.
Aquí está el beso...
Y aqui el resumen del partido de Tenerife...
Vengo a contar esto ahora por el final de Liga que nos espera este domingo. Los recuerdos me vienen a la memoria constantemente y me apetece escribirlos.
Durante la semana las paredes del despacho de Relaño, entonces jefe de deportes de C+, habían estado ocupadas por dos alineaciones: la de Tenerife y la de Barcelona. La de Tenerife era la titular, Carlos, Robin y Santamaría a la cabeza, porque lo normal era que la Liga se decidiese (y se quedase) en Tenerife. La alineación de Barcelona era la de los suplentes: allí estaba yo acompañado del Lobo Carrasco. Teníamos también algún titular de tronío en el equipo, Pedrerol y Nieto, por si acaso.
Recuerdo perfectamente la americana amarilla con la que el Lobo se plantó a buscarnos a la hora de comer en el Camp Nou. Lo queríamos matar. Una amerciana amarilla en un programa de tv es sinónimo de catástrofe (Carlos de la Puente recordará como hizo explotar un foco una noche de final NBA gracias a su polo amarillo). Yuyu. Compensó aquello eligiendo un magnífico restaurante cercano a su casa para comer un arroz exquisito. Y de allí, al campo.
Durante un buen rato los casi cincuenta currantes del + que allí estábamos teníamos la sensación de haber hecho un viaje en balde, de estar desperdiciando una bonita tarde de casi verano. ¿Qué hacemos aquí? ¿Qué vamos a contar? El Madrid ganaba. El Barça también, pero eso no servía de nada. Y de repente, la luz. Todo cambió. Nos convertimos en el centro del universo, Buyo mediante. Aún recuerdo los gritos de Carlos:"Puede ser el tercerooo...", justo antes de que marcara Pier. Y aquel definitivo: "El campeón de Liga, Chus del Río, está en Barcelonaaa". Después, la locura. Una celebración como Dios manda y un beso histórico: el de Stoichkov y Koeman en una discoteca barcelonesa.
Hristo vino al día siguiente a Madrid. Fue el protagonista de El Día Después. De esto hace ahora 15 años.
Aquí está el beso...
Y aqui el resumen del partido de Tenerife...
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sábado, 14 de abril de 2007
Mal hablados
En el último post que he escrito, he estado a punto de hacerlo yo también. Me molesta mucho leer y oir (sobre todo oir, es más frecuente) tacos y palabras mal sonantes. Cuando compro un periódico pago un euro, al menos. Cuando pongo la radio o la tele, unos señores y unas señoras se meten en mi casa, en mi cocina, en mi salón. Y lo menos que deben hacer es respetarme. A mí y a todos los que estamos a este lado.
Que sepan que no por decir exabruptos van a parecer periodistas más cercanos. Qué va. Lo que parecen son periodistas mal hablados. Ni más ni menos. No cuentan mejor las cosas, ni nos llega con más nitidez el mensaje. Es una simple falta de respeto.
Así que he cambiado el final de mi artículo anterior. Intentaré respetarme.
[Con permiso, ahora sí voy a escribir tacos. Pero va a ser para contar un sucedido de hace casi 20 años, en Radio Móstoles (qué gran cantera: Olmeda, Aranda, Poblador...). El programa se llamaba 'Mostogoles', en las mañanas de los domingos. Una reportera (no quiero equivocarme con su nombre, así que lo obvio) contó así los incidentes ocurridos al final de un partido creo que de baloncesto (o voley?): "Y al árbitro le han llamado de todo desde la grada: cabrón, maricón, hijo de puta, y otras cosas que no se pueden reproducir en antena...". Tal cual. Me vuelve loco, Utrero.]
Que sepan que no por decir exabruptos van a parecer periodistas más cercanos. Qué va. Lo que parecen son periodistas mal hablados. Ni más ni menos. No cuentan mejor las cosas, ni nos llega con más nitidez el mensaje. Es una simple falta de respeto.
Así que he cambiado el final de mi artículo anterior. Intentaré respetarme.
[Con permiso, ahora sí voy a escribir tacos. Pero va a ser para contar un sucedido de hace casi 20 años, en Radio Móstoles (qué gran cantera: Olmeda, Aranda, Poblador...). El programa se llamaba 'Mostogoles', en las mañanas de los domingos. Una reportera (no quiero equivocarme con su nombre, así que lo obvio) contó así los incidentes ocurridos al final de un partido creo que de baloncesto (o voley?): "Y al árbitro le han llamado de todo desde la grada: cabrón, maricón, hijo de puta, y otras cosas que no se pueden reproducir en antena...". Tal cual. Me vuelve loco, Utrero.]
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